Por fin llegan las semanas más esperadas de todo el año. Las maletas están preparadas, la ruta planificada y el destino de vacaciones cada vez más cerca en el mapa. Sin embargo, hay un miembro de la familia que se enfrenta a su prueba más dura sin descanso: nuestro coche. El verano, y especialmente el mes de julio con sus masivos desplazamientos por carretera, somete a las mecánicas a un esfuerzo extraordinario debido a las altas temperaturas ambientales y a los largos trayectos con el vehículo totalmente cargado. De entre todas las incidencias que se registran en carretera durante estas fechas, el sobrecalentamiento motor es uno de los dolores de cabeza más habituales y, a la vez, uno de los más fáciles de prevenir si sabemos a qué prestar atención antes de ponernos en marcha.

Cuando el termómetro exterior en España supera con facilidad los 35 grados, el sistema de refrigeración del vehículo trabaja al límite de sus capacidades reales. Si existe un pequeño defecto oculto o un componente desgastado, el calor extremo de la calzada lo sacará a la luz en el peor momento posible. En este artículo te explicamos de forma muy sencilla, y sin tecnicismos de mecánico, cómo funciona el escudo térmico de tu coche y qué pasos básicos debes seguir para blindarlo contra las averías por altas temperaturas este verano.

¿Cómo funciona el sistema de refrigeración del coche?

Para comprender por qué se produce el sobrecalentamiento motor, podemos imaginar que el propulsor se comporta de forma similar a un atleta corriendo una maratón bajo el sol de julio; necesita hidratarse y liberar calor constantemente para no sufrir un desfallecimiento. El sistema de refrigeración del coche cumple exactamente esa función vital gracias a un circuito cerrado por el que viaja el líquido refrigerante. Este fluido se encarga de absorber el calor interno que generan los pistones y transportarlo rápidamente hasta el radiador situado en el frontal del vehículo. Allí, el aire exterior que choca contra el coche al avanzar enfría el líquido para que vuelva a iniciar el viaje.

Si este ciclo continuo se interrumpe por cualquier motivo, la temperatura interna del bloque mecánico sube de forma descontrolada en cuestión de minutos. Las consecuencias de no actuar a tiempo son fatales para tu bolsillo, ya que pueden provocar graves averías del motor en verano como la deformación de la culata o el gripado completo de las piezas internas. Por suerte, la inmensa mayoría de estas situaciones críticas avisan con antelación o están causadas por descuidos muy básicos en el mantenimiento que tú mismo puedes comprobar en tu plaza de garaje de manera preventiva.

¿Cómo evitar el sobrecalentamiento del motor?

Para evitar el sobrecalentamiento motor durante los meses de verano, comprueba periódicamente que el nivel del líquido refrigerante se sitúe siempre entre las marcas de mínimo y máximo del vaso de expansión con el motor totalmente frío. Asimismo, asegúrate de mantener limpio el radiador frontal y programa una inspección profesional para detectar a tiempo pequeñas fugas en manguitos o fallos en el termostato antes de realizar un viaje largo.

Los tres puntos clave para la revisión del coche antes de viajar

No necesitas herramientas avanzadas ni amplios conocimientos de mecánica para realizar un control preventivo básico. Antes de iniciar la operación salida o cualquier escapada de fin de semana, dedica solo diez minutos a inspeccionar visualmente estos tres elementos clave levantando el capó de tu coche:

  • El nivel y el color del refrigerante: Localiza el vaso de expansión, que es un pequeño tanque de plástico translúcido. El líquido debe estar justo en medio de las líneas indicadoras. Si notas que el nivel ha bajado drásticamente en pocas semanas, estás ante una fuga inminente. Además, si el líquido muestra un color marrón u oscuro en lugar de su tono original (rosa, verde o azul), significa que ha perdido todas sus propiedades anticorrosivas y debe ser sustituido de inmediato.

  • La limpieza exterior del radiador: Durante la primavera, es muy común que se acumulen restos de mosquitos, polen, polvo o pequeñas hojas secas en la rejilla frontal del coche. Toda esta suciedad actúa como una barrera aislante que bloquea el paso del aire limpio, restando muchísima capacidad de enfriamiento a todo el circuito mecánico cuando el vehículo circula a altas velocidades por la autovía.

  • La salud visual de los manguitos: Los tubos de goma negros por los que viaja el refrigerante sufren un desgaste enorme debido a las constantes presiones y cambios de temperatura. Con el paso de los años, el material se cuartea o se vuelve excesivamente blando. Si al presionarlos suavemente con los dedos notas que están demasiado rígidos o excesivamente esponjosos, o detectas cualquier rastro de humedad o sales blanquecinas en sus uniones, corres el riesgo de que revienten en mitad de tu trayecto de vacaciones.

Señales de alerta: ¿Qué hacer si la temperatura sube en carretera?

Si estás conduciendo y observas que la aguja de la temperatura del cuadro entra peligrosamente en la zona roja, o si se enciende el testigo luminoso con la forma de un termómetro flotando en el agua, debes mantener la calma y actuar siguiendo estos pasos de seguridad vial de forma inmediata:

  1. Conecta la calefacción al máximo de potencia y temperatura: Aunque parezca una idea descabellada en pleno mes de julio, este truco casero ayuda a desviar parte del calor del vano motor hacia el habitáculo del coche, proporcionando un alivio térmico inmediato al propulsor mientras buscas un lugar seguro para detenerte.

  2. Detén el vehículo en una zona segura: Busca la primera salida disponible de la autovía o un área de descanso apartada del tráfico. Apaga el motor para detener la generación de calor, pero mantén el contacto encendido durante unos instantes; esto permite que los electroventiladores sigan funcionando para enfriar el radiador.

  3. ¡Peligro crítico de quemaduras!: Jamás, bajo ninguna circunstancia, intentes abrir el tapón del líquido de refrigeración con el motor caliente. El circuito acumula una presión extrema y, al abrirlo, el líquido hirviendo saldrá proyectado con la fuerza de un volcán de vapor. Espera un mínimo de 30 o 45 minutos a que todo el conjunto se enfríe antes de tocar cualquier elemento mecánico.

El verano está diseñado para acumular buenos momentos con la familia y amigos, no para pasar horas interminables esperando a que llegue la grúa en el arcén de una carretera secundaria. El sobrecalentamiento motor es una de las averías estivales más frustrantes porque, en un porcentaje altísimo de ocasiones, se habría solucionado a tiempo sustituyendo una simple junta gastada, un manguito viejo o un líquido degradado por el uso diario.

Antes de enfrentarte a los cientos de kilómetros que te separan de tu lugar de descanso, asegúrate de que el corazón de tu coche se encuentra preparado para soportar el esfuerzo. Realizar una correcta revisión del coche antes de viajar es la mejor inversión en tranquilidad y seguridad para ti y los tuyos. Si detectas pérdidas de líquido, manchas extrañas en el suelo del garaje o notas que el ventilador de tu coche trabaja de manera ininterrumpida, ponte en manos de profesionales. Encuentra tu centro más cercano a través de nuestro localizador de talleres de la red AD Expert Service Car y deja que nuestros técnicos especializados pongan a punto tu coche para que tu única preocupación este verano sea disfrutar.

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